DECLARACIÓN DOCTRINAL - BCM PERÚ

 

A. Creemos que la Biblia está compuesta de sesenta y seis libros que abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamentos; y que ésta es la Palabra de Dios, plenamente inspirada, sin error en las escrituras originales, y que, como infalible, constituye un tribunal contra el cual no hay apelación (2 Ti. 3.16; 2 P 1.21; 1 Co. 2.13).

 

B. Creemos en un Dios Trino, eternamente existente en tres Personas – Padre, Hijo y Espíritu Santo – coeternos en existencia, idénticos en naturaleza, iguales en poder y gloria, poseedores de los mismos atributos y perfecciones (Gé. 1.1; Mt. 28.19; Jn. 10.30; Ro. 1.7; He. 1.8; Hch. 5.3, 4; 1 Co. 13.14).

 

C. Creemos lo siguiente en cuanto a la persona y obra del Señor Jesucristo:

 

1. Que Jesucristo, el eterno Hijo de Dios, se hizo hombre, sin dejar de ser Dios, habiendo sido concebido por el Espíritu Santo, y nacido de la virgen María, para que pudiera revelar a Dios y redimir al hombre pecador (Mt. 3.16; Jn. 17.5; Fil. 2.5, 6; Mt. 1.18; Gá. 4.4).

 

2. Que Jesucristo llevó a cabo nuestra redención por su muerte en la cruz, como una víctima representativa, vicaria y substitucionaria, y que nuestra justificación está plenamente certificada por su resurrección literal y física (Ro. 5.8; Gá. 1.4; Ef. 5.2; Ap. 1.5; Ro. 5.1; 1 Co. 15.3-8; 2 Co. 5.21; Lc. 24.36-42).

 

3. Que Jesucristo ascendió al cielo y fue exaltado a la diestra de Dios, donde como nuestro Sumo Sacerdote cumple el ministerio de Intercesor y Abogado (Hch. 1.11; Lc. 24.51; He. 4.14; 9.24; 1 Jn. 2.1; 1 Ti. 2.5; Ro. 8.34). 4. Que Jesucristo vendrá otra vez a este mundo, y su venida será en dos fases.

 

a) Su venidad en el aire por Su Iglesia será personal, inminente, pretribulacionista y premilenial (Hch. 1.11; 1 Ts. 1.10; 4.13-18; Ap. 20.1-6).

 

b) Su venida a la tierra con Su Iglesia será física, personal, visible y gloriosa. En ese momento establecerá su reino sobre el trono de David en el reino milenial, y reinará en rectitud y justicia a todas las naciones (Lc. 1.32; Zác. 14.4-11; Is. 9.6, 7; Ap. 19.11-16).

 

D. Creemos lo siguiente acerca de la persona y obra del Espiritu Santo.

1. Que el Espíritu Santo es una Persona que convence al mundo de pecado, justicia y juicio; y que Él es el Agente Sobrenatural en la regeneración. Además, creemos que hay un bautismo con el Espíritu Santo, y esto es en el Cuerpo de Cristo, morando y sellando a cada creyente hasta el día de la redención. Pentecostés es un hecho histórico que no va a repetirse. Por esta razón no aceptamos la enseñanza de que hablar en lenguas va asociado con su recepción inicial, ni con la evidencia de su plenitud (Jn. 16.8-11; 3.36; 1.32-34; Hch. 4.31; 1 Co. 12.13; Ef. 1.13, 14; 5.18-20).

 

2. Que es el Maestro Divino que guía a los creyentes a toda verdad; y que es privilegio y responsabilidad de todo creyente ser lleno del Espíritu Santo (Jn. 16.13; 1 Co. 2.9-12; Hch. 13.9; Ef. 5.18).

 

E. Creemos que el hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios, pero que la raza cayó con el pecado de Adán, heredando una naturaleza pecadora que la alejó de Dios; y que el hombre es totalmente depravado, y que por sí mismo no es posible remediar su condición perdida (Gn. 1.26, 27; Ec. 7.29; Ro. 3.23; 5.12-19; Is. 59.2; Ef. 2.2-5, 12).

 

F. Creemos que la salvación es un don otorgado por Dios dado al hombre por gracia, y recibido por medio de una fe personal en el Señor Jesucristo; que todo el que recibe a Cristo es nacido de nuevo del Espíritu Santo y, en consecuencia, viene a ser hijo de Dios. Creemos que todos los redimidos son guardados por el poder de Dios. También creemos que la Palabra de Dios nos prohíbe el uso de la libertad cristiana como ocasión para dar licencia a la carne (Ef. 2.8, 9; Tit. 3.5; Hch. 16.31; Ro. 10.13; Jn. 3.3-6; 5.24; 10.27-30; Gá. 5.15; 1 P. 1.18-23; 5; Ro. 6.1- 4, 11-13).

 

G. Creemos que Dios oye y contesta la oracion de fe, de acuerdo a su propia voluntad, para los enfermos y afligidos, pero no creemos que la sanación del cuerpo esté incluida en la obra de la cruz en el mismo sentido que el sacrificio de Cristo, comprende la salvación del alma y el perdón de pecados (Jer. 33.3; Stg. 1.5-7; Mt. 6.10; Lc. 22.42; Ef. 5.17; 2 Co. 12.7-10; 1 Jn. 5.14, 15; Is. 53.4; cf. Mt. 8.17; Is. 53.5; cf. 1 P. 2.24) .

 

H. Creemos que los creyentes deben vivir de tal manera que no traigan reproche al nombre del Señor y Salvador Jesucristo; y que Dios manda la separación de toda apostasía, mundanalidad, placeres pecaminosos, así como de las prácticas y asociaciones mundanas (Ro. 6; Ef. 4.1, 22-24; 5.8-11; Gá. 5.16; 2 Co. 6.14-18; 1 Ts. 2.12; 1 Jn. 2.15-17).

 

I. Creemos que la “Gran Comisión” del Señor Jesucristo de predicar el evangelio a toda criatura por todo el mundo, es responsabilidad de cada creyente (Mt. 28.18-20; Hch. 1.8; Ro. 10.13-15).

 

J. Creemos que Satanás es una persona , que él es el autor del pecado y la causa de la caída del hombre; que se constituyó abiertamente enemigo de Dios y del hombre, y que será eternamente castigado en el lago de fuego (Gn. 3.1-13; Job 1.8; Ez. 28.15; Ap. 12.10; 20.10; 1 P. 5.8).

 

K. Creemos que las Escrituras enseñan que todos los que son justificados por la fe en el nombre del Señor Jesucristo, gozarán eternamente de la presencia de Dios y que los incrédulos que rechazan la oferta de la misericordia de Dios pasarán la eternidad en el castigo eterno (Mt. 25.46; Jn. 3.16, 18, 36; 10.28, 29; Ro. 3.24; 5.1; 1 Ts. 4.13-18; Jn. 5.28, 29; Ap. 20.11- 15).

 

POSICIONES DOCTRINALES ADICIONALES:

La declaración doctrinal citada anteriormente sólo consiste de los principios básicos de la fe bíblica. BCM cree en la unidad del Cuerpo de Cristo; sin embargo, para poder trabajar juntos en armonía hacia el cumplimiento de las metas de BCM, sólo se acepta aquellas personas quienes suscriben la seguridad eterna del creyente y la doctrina premilenialista. Además, no aceptamos o retenemos a aquellas personas quienes practican el hablar en lenguas. Reconocemos el carácter no denominacional de la Misión y ponemos empeño en trabajar armoniosamente con iglesias y personas físicas que se adhieren a la posición doctrinal de BCM.

 

En cuanto al trato con las iglesias, La Misión se mantiene firme en la autonomía de la iglesia local y sus dos ordenanzas: El bautismo y la cena del Señor.

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